El Fideicomiso Público Programa Crédito Argentino del Bicentenario para la Vivienda Única Familiar, también conocido como PROCREAR, va a dejar de existir tal como se lo conoce

En sus más de diez años, tuvo un impacto negativo: se construyeron viviendas carísimas y se entregaron a muy poca gente, sin seguir el criterio «federal» que debería tener
Prueba de esto es que los municipios de Avellaneda, Berazategui y Lomas de Zamora concentran el 30% de la totalidad de las viviendas a construir, en un país que tiene casi 3 millones de km2
Además, el promedio de finalización de las casas es de 40 meses, con ejecución del 2,5% mensual, cuando los proyectos promedian un plazo de ejecución de 12 meses y un promedio mensual del 8%
Las obras en ejecución se liquidarán a favor de terceros para finalizarlas y que luego la gente las compre a través de un crédito. Quienes tengan un crédito PROCREAR seguirán pagando su cuota a través del Banco Hipotecario
El sueño de la casa propia no necesita de la intromisión tosca del Estado, sino del empuje del mercado. Prueba de esto es el regreso del crédito hipotecario en la Argentina, donde el Banco Nación recibió más de 45.000 solicitudes en lo que va del año
*CRÉDITOS HIPOTECARIOS DIVISIBLES*
Se van a habilitar los créditos hipotecarios divisibles en los proyectos inmobiliarios para liberar el sector, aumentar la oferta de viviendas y reducir la telaraña de burocracias
Esto significa que las constructoras van a poder pagar su préstamo de a poco, y a medida que lo hagan, se van a ir liberando departamentos para escriturar. También los compradores van a acceder a créditos hipotecarios para adquirir cualquier edificio en construcción o en pozo
Hasta ahora sólo podía hipotecarse un edificio entero o un barrio de varias casas completo. Si la constructora había pedido un préstamo para desarrollar el proyecto, hasta que no pagara toda la hipoteca no se podía escriturar la propiedad a nombre del comprador, lo que desalentaba las ventas
Además, el comprador no podía pedir un crédito para comprar una propiedad ya hipotecada. Esto dejaba fuera de los créditos a todos los inmuebles nuevos, en pozo o en construcción cuya desarrolladora no hubiera pagado la totalidad de la hipoteca
En lugar de asfixiar al mercado inmobiliario con restricciones ridículas, este Gobierno libera al sector para que crezca como nunca antes lo hizo












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