En el día de ayer, 24 de abril, el interventor de la obra social de los
trabajadores rurales designado por el Gobierno Nacional, Marcelo Petroni,
suspendió de manera unilateral e ilegal el Convenio UATRE – OSPRERA que
permitía -desde hace muchos años- la atención de todos los beneficiarios en
725 puntos de atención y bocas de expendio que el sindicato tiene en todo el
país.
Justamente, esas bocas de expendio son oficinas de la OSPRERA habilitadas
para funcionar en instalaciones de la UATRE de todo el país, con el fin de
ampliar la cobertura sin aumentar las erogaciones de la obra social. De esta
manera, el sindicato aporta los costos de funcionamiento y el personal para la
atención a los beneficiarios sin cobrar nada a la obra social, ya que la misma
es una institución sindical según las normas comunes fondo de la Seguridad
Social de nuestro país.
Las medidas tomadas por la intervención contradicen además la propia
esencia del Sistema de Salud de la República Argentina, pues uno de los
pilares en los que se funda es el del régimen de las Obras Sociales Sindicales,
establecido de esta manera por las leyes y consagrado por la propia
Constitución Nacional. Este principio fundamental parece haber sido ignorado
evidenciando un preocupante desconocimiento, o una deliberada omisión, por
parte del funcionario a cargo de la intervención.
En esencia, la UATRE aportó siempre a su obra social los puntos de atención
abocados personalizadamente en la atención de los trabajadores y trabajadoras
rurales. Sus funciones son de lo más diversas, van desde una simple gestión
de autorización de orden para un estudio clínico hasta la contención de un
paciente ante los reclamos -cada vez más frecuentes- por la merma de
prestaciones y cobertura que provoca esta intervención (especialmente
oncológicos y HIV). Además, omite la intervención referir que los viáticos,
traslados y alojamiento de los beneficiarios a los centros de atención están a
cargo de este sindicato.
A cada trabajador y trabajadora los conocemos de toda la vida, sabemos lo
lejos que vienen (hasta cómo está el camino para volver), cuáles son sus
padeceres y qué necesidades tienen cuando acuden a las Bocas de Expendio.
Esa es la esencia de la nuestra ruralidad, la que nacimos, vivimos y morimos
los que hacemos el campo, la mism que esta intervención parece desconocer
completamente con las medidas que toma.
De hecho, el interventor ha llegado al absurdo (o en el mejor de los casos, a
una muestra de impericia manifiesta) al reemplazar la atención médica
presencial por un sistema de telemedicina, sin considerar que fuera de los
ejidos urbanos no existe cobertura digital suficiente, y que dicho formato no
se ajusta a las características ni a las necesidades del medio rural. Se trata,
claramente, de un traspaso de la atención médica al sistema público, que
deberá acoger a esos afiliados expulsados por la desconexión, que acudirán al
centro de atención más cercano que las poquísimas filiales de atención
actuales de la OSPRERA.
Todas las medidas que tomó la intervención en ese sentido, son ilegales por
contrarias a las leyes e ilegítimas, porque el decreto de designación no habilitó
al abogado Marcelo Petroni a tomarlas. En ese sentido, defenderemos nuestra
obra social.
Tal como lo expresó el Secretario General de la UATRE, José Antonio
Voytenco: “Con esta medida, además de ser completamente infundada e
ilegal, en la práctica excluye a nuestros beneficiarios de la obra social,
dejándolos desamparados y sin atención ya que es sabido de la falta de
conectividad en el campo y, en efecto, no es posible llegar con los servicios y
prestaciones a los trabajadores y trabajadoras rurales, no hace más que
expulsarlos del sistema de salud…otra vez, queda de manifiesto la falsedad,
impericia, deshonestidad intelectual, insensibilidad y perversa crueldad del
interventor quien, en vez de cumplir su función y asegurar el acceso y la
cobertura obligatoria a nuestros afiliados”.
“Las bocas de expendio vienen funcionando desde hace años con un
compromiso y una dedicación que una pantalla o celular jamás podrá
reemplazar. La atención cálida, humana y sensible que brindan nuestras
compañeras y compañeros no puede ser sustituida. Quienes atienden las
bocas de expendio conocen a cada afiliado por su nombre, por su historia,
por el momento que atraviesa, los sienten parte de su propia familia, porque
eso es lo que siempre buscamos ser, desde nuestros inicios: una gran familia,
la UATRE y OSPRERA, unidas con un único objetivo, atender a la familia
rural.”.
“No se comprende que este cambio haya surgido de la asesoría del Gerente
de Servicios a Beneficiarios de la Intervención, Carlos Saúl Castro, y cuente
con el apoyo de los Delegados Provinciales que responden a Pablo Ansaloni
y que perdieron las elecciones en 2022, ya que deberían conocer las
dificultades que atraviesan los afiliados”.
“A los trabajadores rurales les decimos que la UATRE no los abandona. Los
seguiremos tomando todas las medidas necesarias e institucionales para
hacer saber la crítica situación que estamos pasando donde un puñado de
personajes que se adjudican una representatividad que no tienen son los
verdaderos garantes de lo que hace Petroni, Castro, Ansaloni y compañía
negándoles a los trabajadores su derecho fundamental”, cerró el Secretario general.


















